Muchas personas notan cambios en su salud digestiva con las estaciones del año, particularmente en verano. Esto se conoce como enfermedad digestiva estacional; un trastorno gastrointestinal asociado a factores climáticos, cambios en los hábitos alimenticios, consumo de alimentos contaminados o agua no potable, y mayor exposición a microorganismos.
“La enfermedad digestiva estacional suele afectar con mayor frecuencia a niños pequeños, adultos mayores, personas con enfermedades crónicas y viajeros. Se manifiesta con síntomas como dolor abdominal, náuseas, vómitos, diarrea, fiebre e, incluso, deshidratación en casos graves”, explica el Dr. Freddy Squella, gastroenterólogo de Clínica INDISA y docente de la Universidad Andrés Bello.
Principales causas
El Dr. Squella señala que las principales causas de la enfermedad digestiva estacional son:
Contaminación alimentaria: “El calor favorece la proliferación de bacterias como Salmonella, Escherichia coli y Campylobacter, responsables de infecciones alimentarias. Carnes, lácteos y mariscos se descomponen rápidamente en climas cálidos, facilitando el crecimiento bacteriano”, indica el especialista.
Consumo de agua contaminada: Aumenta el riesgo de infecciones causadas por protozoos, o virus como el rotavirus.
Cambios en la dieta: Durante vacaciones o viajes es común consumir alimentos a los que el cuerpo no está acostumbrado, lo que puede causar indigestión.
Mala manipulación de alimentos: La falta de refrigeración adecuada o prácticas higiénicas deficientes pueden provocar contaminación. “Muchas veces las comidas que venden en la calle no cumplen con las condiciones higiénicas necesarias. Además, frutas y verduras mal lavadas pueden estar contaminadas con bacterias, virus o parásitos”, advierte el especialista.
Deshidratación: El calor puede generar desequilibrio de líquidos y electrolitos, afectando la función gastrointestinal.
Tratamiento
El tratamiento principal para la enfermedad digestiva estacional es la rehidratación. Se recomienda beber abundante agua potable o sales de rehidratación oral para evitar la deshidratación.
Además, el Dr. Squella aconseja seguir una dieta blanda, basada en alimentos como arroz, plátano, manzana cocida y pan blanco, evitando comidas grasas o irritantes. “También se pueden utilizar probióticos para restaurar el equilibrio de la microbiota intestinal. Los medicamentos como antidiarreicos o antieméticos (para tratar náuseas y vómitos) deben ser utilizados sólo si son recomendados por un médico. Si los síntomas persisten es fundamental consultar con un especialista”, señala el gastroenterólogo.
Consejos para prevenir la enfermedad digestiva estacional
Para reducir el riesgo de infecciones gastrointestinales en verano, el especialista recomienda:
Lava bien tus manos, frutas y verduras. Cocina adecuadamente carnes y mariscos.
Consume productos crudos o poco cocidos (como sushi, ceviche o huevos) sólo en establecimientos seguros y confiables.
Bebe agua potable o embotellada, y evita el consumo de hielo en lugares con condiciones higiénicas dudosas. “Para quienes viajan a destinos donde el agua no es segura, sugiero hervirla o purificarla con pastillas potabilizadoras o filtros portátiles”, aconseja el Dr. Squella.
Mantén los alimentos a la temperatura adecuada para evitar su descomposición.
Reduce el consumo de alcohol, grasas y picantes, ya que pueden irritar el sistema digestivo.
En viajes, elige restaurantes con buenas condiciones higiénicas y consume alimentos locales con precaución.
Lleva siempre un Kit de emergencia que contenga sueros orales, probióticos y medicamentos básicos recomendados por un médico.
Seguir estos consejos puede ayudar a prevenir la enfermedad digestiva estacional, la cual suele presentarse con mayor frecuencia en verano debido a los cambios en la alimentación y la contaminación de los alimentos.