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VITAMINA K: UNA ALIADA DE LA COAGULACIÓN

Descubierta en 1935 por el danés Henrik Dam, éste la nombró como K por la palabra danesa koagulering, ya que la principal función de esta vitamina se relaciona con la coagulación sanguínea.

Este nutriente es una vitamina liposoluble que comprende tres formas: Vitamina K1 o filoquinona, vitamina K2 o menaquinona y vitamina K3 o menadiona. “La vitamina K1 es la forma más abundante en nuestra dieta”, explica la nutricionista Loreto Rojas, docente de la carrera de Nutrición y dietética de la PUC.

Fuentes para obtenerla

La vitamina K1 se encuentra principalmente en vegetales verdes como acelga, espinaca, lechuga, achicoria, bruselas, repollo y, en menor cantidad, en aceites vegetales como canola, oliva, soya y maravilla. Su alta disponibilidad en la dieta habitual de la población explica que el déficit de vitamina K sea poco frecuente.

Por su parte, la vitamina K2 se consume en menor proporción y se puede obtener de alimentos de consumo masivo como carnes, quesos y productos fermentados y, adicionalmente, nuestro cuerpo la produce. “La vitamina K2 o menaquinona, se produce a partir de bacterias presentes en el colon”, señala la nutricionista. También existe la menadiona o vitamina K3, que es una forma sintética de la vitamina, pero que ya casi no se utiliza por el reporte de efectos adversos en la salud.

Principales funciones

La vitamina K tiene un importante rol como activador de proteínas relevantes para nuestro organismo. Sin la vitamina K, dichas proteínas no se podrían activar y ejercer su rol biológico.
• Coagulación. Dentro de las proteínas dependientes de vitamina K, destacan las involucradas en la coagulación de la sangre, como las proteínas C y S, que se activan con esta vitamina.
• Salud de los huesos. Otras proteínas que dependen de la vitamina K son las involucradas en el metabolismo óseo, como la osteocalcina y la proteína Gla de matriz. “Por lo tanto, la vitamina K es fundamental para la coagulación y la salud ósea”, enfatiza Loreto Rojas.

Déficit y exceso

La deficiencia de vitamina K por bajo consumo en personas sanas es poco frecuente. “La deficiencia se presenta en casos especiales como personas que están cursando algún síndrome de malabsorción intestinal, o de lípidos o que se encuentran consumiendo algún medicamento que interfiere con el metabolismo de la vitamina K”, explica la profesional.

En dichos casos la persona puede experimentar principalmente las siguientes alteraciones:
• Problemas de coagulación.
• Puntos rojos en la piel.
• Hemorragia, en los casos más severos.

Un grupo en riesgo de deficiencia de vitamina K son los recién nacidos. “Porque existe un bajo traspaso de vitamina K a través de la placenta, ellos tienen el intestino estéril (no hay producción de vitamina K por bacterias) y la leche materna tiene un contenido que no permite cubrir las necesidades de esta vitamina. Es por esta razón que en Chile a todo recién nacido se le inyecta una dosis intramuscular profiláctica de vitamina K (filoquinona) para prevenir enfermedad por hemorragia”, señala Loreto Rojas.

Por otro lado, en los casos de personas sanas no existe evidencia que indique efectos adversos en la salud por un exceso de vitamina K. Solo podría ser contraproducente su alta ingesta en aquellos pacientes con desórdenes trombóticos, propensos a generar trombos o coágulos, pero ese riesgo se resuelve con tratamiento de anticoagulantes derivados de la cumarina o la warfarina, esta última interfiere la acción de la vitamina K. “En este caso no se recomienda disminuir la ingesta de vitamina K, sino más bien mantener un consumo constante, es decir, no disminuirlo ni aumentarlo, para que la dosis de warfarina se ajuste en función de dicha ingesta”, precisa la nutricionista.

¿Cuánta vitamina K consumir a diario?

Una ingesta adecuada de vitamina K varía según la edad, sexo y estado fisiológico de la persona. En el caso de una mujer adulta sana la ingesta diaria recomendada es de 90 mcg, mientas que para un hombre adulto sano es de 120 mcg.
• Para cumplir la ingesta diaria recomendada de vitamina K, es suficiente consumir cinco porciones al día de frutas y verduras, considerando en estas últimas la inclusión de vegetales verdes.
• Además, consumir dos cucharaditas al día de aceite vegetal, una para la ensalada del almuerzo y la otra para los vegetales de la cena.

Recuerda que la vitamina K es un importante nutriente para la coagulación de la sangre y para la salud de los huesos. Al consumir cinco porciones al día de frutas y verduras, estas últimas de hojas verdes y aderezadas con aceite vegetal, logras cumplir con la ingesta diaria adecuada de vitamina K.

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